Rinoplastia

Rinoplastia

Corrección de deformaciones nasales

La alteración en la forma de la nariz es una de las causas estéticas que produce mayores trastornos psicológicos, ya que ocasiona un problema estético difícil de asumir.

La rinoplastia es una intervención quirúrgica destinada a la corrección de deformaciones nasales, tales como la giba ósea, en la que el hueso sobresale del dorso de la nariz a semejanza de una joroba, y las desviaciones hacia la derecha o izquierda de la totalidad de la nariz, generalmente causadas por traumatismos en esa zona, buscando en estos casos el devolver la armonía facial al paciente.

Debemos personalizar e identificar cuáles deben ser las características y dimensiones de una nariz estética y armónicamente aceptables para un rostro en particular. Para el análisis de la nariz consideramos fundamentalmente sus tres vistas o proyecciones básicas: de frente, de perfil, y base nasal.

TÉCNICA

Previa evaluación y completo estudio preoperatorio, la intervención se puede realizar bajo anestesia local y/o sedación o bajo anestesia general. La técnica más común es la que denominamos rinoplastia cerrada: en ella se realizan unas incisiones por el interior de los orificios nasales, de forma que no queden cicatrices visibles, y a través de las cuales se procede a tallar y remodelar los huesos y cartílagos nasales, configurando la nueva forma nasal deseada.

Hablamos de septoplastia cuando se busca solución a una nariz obstruida, generalmente producida por desviación del septum o tabique nasal, en la que se procede a corregir dicho defecto. En ocasiones se realiza conjuntamente con una rinoplastia.

POSTOPERATORIO

Al finalizar la intervención se le colocan al paciente unas gasas vaselinadas, impregnadas en antibiótico, en el interior de las fosas nasales, que deberá llevar durante las primeras 24-48 horas. Igualmente se le coloca un vendaje, tipo férula, en el dorso de la nariz, para ayudar  a corregir la remodelación nasal efectuada.

Lo aconsejable es que el paciente pase las primeras 24 horas en régimen hospitalario, aunque en determinados casos puede trasladarse a su domicilio pasadas unas horas de la intervención.

El período de baja social-laboral suele estar alrededor de los 15 días.

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